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martes, 4 de noviembre de 2008

ATENCIÓN "HAY PRESOS LIBRES!!!"

Hay algo un poquito contradictorio.
El pasado domingo 2/11/08, en la tapa del diario Clarín salio un nota que está buena, lástima que con la intención de hacerlo bien alarmista, le erraron en el título.
No dejar de leer la opinion de Marcos Salt y Gustavo Palmieri.

CIFRAS DEL SERVICIO PENITENCIARIO BONAERENSE Y DE LOS PATRONATOS DE LIBERADOS
Son 14 mil los presos que están libres en la Capital y la Provincia
Se trata de personas que fueron detenidas por algún delito y que accedieron a distintas formas de excarcelación. Dicen que el 30% de los liberados bonaerenses vuelve a delinquir. Los especialistas afirman que falla toda la política criminal.
Por: Virginia Messi

Según cifras del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) y de los patronatos de liberados, a las que tuvo acceso Clarín, más de 14 mil personas detenidas, acusadas de cometer delitos en Capital y Provincia de Buenos Aires, están en la calle beneficiadas con libertades condicionales, transitorias, salidas laborales o detenciones domiciliarias.El tema se instaló en el centro del escenario de la inseguridad a partir de resonantes casos policiales protagonizados por presos con prisión morigerada. En julio estalló la primera ola de cuestionamientos al sistema cuando Angel Fernández (un preso beneficiado con el monitoreo por pulsera electrónica pese a tener antecedentes por violación, robo y homicidio) mató al matrimonio Mansilla y a su dos hijos, de 12 y 8 años, en Campana.La cuestión se reavivó a mediados de octubre con un caso de Capital: un carnicero (Abel Rossi) fue asesinado en el barrio de Versalles al intentar evitar un asalto a una farmacia. Uno de los delincuentes -muerto luego en un tiroteo con la Policía- era un joven de 21 años, Jonathan Errecalde, que gozaba de salidas transitorias y estaba prófugo por no haber vuelto al instituto donde cumplía una condena por homicidio. El ministro de Justicia, Aníbal Fernández, pidió el juicio político del magistrado que le concedió el beneficio.Ambos casos pusieron bajo la lupa sobre todo a los jueces (ver Ofensiva...), pero también al servicio penitenciario y a los patronatos de liberados que "tutelan" gran parte de los presos en libertad. Las críticas incluyeron declaraciones de la presidenta Cristina Kirchner y del presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.El cuádruple crimen de Campana, por caso, generó la decisión del Ministerio de Justicia bonaerense de poner al Patronato de la provincia a trabajar full time en las prisiones domiciliarias con pulsera electrónica (hasta entonces bajo el control exclusivo del SPB). Esto provocó un fuerte reclamo de los trabajadores, quienes lograron mitigar la medida. Ellos se quejan de estar saturados: "Cada asistente tiene bajo su responsabilidad entre 60 y 300 casos, y no 30 como marca la ley".Según lo que aseguran en off fuentes oficiales, se calcula que al menos un 30% de los presos bonaerenses que salen en libertad condicional vuelve a delinquir."Nosotros realizamos un estudio sobre la población de las cárceles federales -que es mucho menor a los penales bonaerenses- y descubrimos que, al cabo de cinco años, seis de cada diez presos que habían sido liberados volvían a caer detenidos", explicó a Clarín Martín Gershnik, director ejecutivo de "Unidos por la Justicia", una ONG integrada por jueces, fiscales y abogados. "Hay cosas que mejorar en la Ley de Ejecución. Por ejemplo, que permite dar salidas transitorias demasiados flexibles. Pero nada se soluciona con restringir todas las libertades, subir las penas y construir cárceles. Hay que apuntar al tratamiento y seguimiento de los detenidos. Hoy, las cifras muestran que el sistema es un fracaso", agregó Gershnik.La contracara del problema de los presos liberados es el de los presos sin condena. De acuerdo a datos del propio sistema penitenciario, entre el 60% y el 80% de los presos que está en prisión no ha tenido juicio. Por lo tanto, a estos reclusos nadie, todavía, los declaró culpables. La Corte Suprema de Justicia, en un fallo de mayo de 2005, ya había alertado sobre el abuso de las prisiones preventivas. Para Marcos Salt, profesor de Derecho Penal y Procesal Penal de la UBA, el tema carcelario "no se puede analizar ni mejorar de forma aislada. Lo que ocurre es consecuencia de una falta absoluta de programación de un plan de política criminal. Esta tiene que articular medidas de prevención, asistencia social, educación, funcionamiento de la Justicia y órganos policiales". Para él, "las medidas coyunturales no sirven. El camino es diseñar un programa integral"."En la Argentina, la tasa de encarcelamiento creció de 63 personas cada 100.000 habitantes (en el año 1992) a 156 personas cada 100.000 en la actualidad. No hace falta tener más gente en la cárcel, eso nunca resolvió los problemas de seguridad", opina Gustavo Palmieri, del CELS. Cristina Caamaño, fiscal penal y miembro del INECIP (Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales), subraya el bajo nivel de recaída en el delito de los ex alumnos del CUD (Centro Universitario de la cárcel de Devoto) y lo señala como una senda a seguir. "Sólo el 3% vuelve a tener problemas", señaló Caamaño.La fiscal participó en la elaboración de un proyecto ley presentado en agosto en la Cámara de Diputados de la Nación, en el que se plantea estimular la educación en las cárceles beneficiando a los presos que aprendan un oficio o completen un ciclo educativo.

sábado, 25 de octubre de 2008

PENA DE MUERTE 1

Cuando cursé la materia "Derechos humanos" (hace ya bastante tiempo, en mis primeros años como estudiante de derecho), uno de los textos de estudio sobre el tema "pena de muerte" era el que sintetizo en la presente entrada... no tengo mayores referencias sobre él, salvo que (al menos según lo dicho por el profesor a cargo del curso) se trataba de un artículo publicado por la organización "Amnistía Internacional"...

Me pareció oportuno publicarlo en éste blog, en épocas en las que ciertos hechos de violencia social (comunmente llamados "de inseguridad") canalizan a buena parte de la opinión pública (con la "ayudita" de ciertos discursos políticos y de medios de comunicación afines) a debatir la conveniencia de aplicación de tan nefasta herramienta y, en muchos casos, a inclinar la balanza a favor de su implementación.

Creo que tales argumentos pueden basarse básicamente: (a) en una cuestión de desconocimiento o ignorancia respecto del tema y de otros relacionados, o (b) en el odio a la humanidad y el desprecio a la dignidad humana (es decir, en una hijadeputez). Creo, también, que afortunadamente son más los del primer grupo que los del segundo...

Lamentablemente, tal como afirmaban en la revista "No Hay Derecho", el sólo hecho de tener que estar discutiendo el tema es, ya, un retroceso de siglos de evolución en materia de respeto a la dignidad humana... "el tener que pelear esta guerra ya significa una derrota".


Respuestas de "Amnesty International" en torno a la pena de muerte:

¿Por qué A.I. se opone a la pena de muerte?

A.I. se opone a la pena de muerte en todos los casos, sin excepción. La pena de muerte es la negación suprema de los derechos humanos. Es el asesinato premeditado y a sangre fría de un ser humano por parte del Estado y en nombre de la justicia. Es la violación del derecho a la vida tal como lo proclama la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Es el castigo más cruel, inhumano y degradante que existe (...)
La pena de muerte es discriminatoria y con frecuencia se la aplica de forma desproporcionada en contra de los pobres, de las minorías y de los miembros de comunidades raciales, étnicas y religiosas. Se la impone y ejecuta arbitrariamente.
La pena de muerte coloca el sello de aprobación a un acto irreversible de violencia por parte del Estado y además, nada impide que recaiga sobre víctimas inocentes. Mientras la justicia humana siga siendo propensa al error, nunca se podrá eliminar el riesgo de ejecutar a un inocente (...)


¿La pena de muerte es utilizada por los gobiernos para eliminar voces disidentes?

La pena de muerte se ha utilizado y se sigue utilizando como herramienta de represión política, como una forma de callar para siempre a los opositores políticos o de eliminar a los individuos políticamente "molestos". en la mayoría de los casos, las víctimas son condenadas a muerte como resultado de juicios corrompidos por la parcialidad y la injusticia. Es la naturaleza irrevocable de la pena de muerte la que la hace tan tentadora como herramienta de represión. Miles de personas han sido asesinadas bajo un gobierno sólo para ser reconocidas como víctimas inocentes al llegar al poder un nuevo gobierno. Mientras la pena de muerte siga siendo aceptada como una forma legítima de castigo, seguirá existiendo la posibilidad del abuso político. Sólo su abolición puede asegurar de que éste abuso político de la pena de muerte nunca vuelva a producirse.

¿Qué dice el derecho internacional acerca de la pena de muerte?

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1948 en respuesta a la tremenda magnitud de la brutalidad y el terror ejercidios por los Estados durante la Segunda Guerra Mundial, reconoce el derecho de cada persona a la vida y afirma categóricamente que "nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes" (...)
Esta posición recibe mahyor respaldo mediante la adopción de tratados internacionales y regionales que proccuran la abolición de la pena de muerte (...) [como: Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Convención Europea de Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos Humanos, Etc.]

¿Qué opina del argumento que afirma que la pena de muerte es una herramienta importante de la que dispone el Estado para la lucha contra el crimen?

Demasiados gobiernos piensan que pueden resolver problemas sociales y políticos urgentes ejecutando a unos pocos o incluso a cientos de personas condenadas por crímenes. Demasiados ciudadanos en demasiados países todavía no se han dado cuenta de que la pena de muerte no ofrece a la sociedad más protección sino mayor brutalidad. Estudios científicos han fracasado una y otra vez al intentar demostrar de forma convincente que la pena de muerte tiene un mayor impacto disuasivos sobre el crimen que otros tipos de castigo. Los resultados de la última encuesta de las Naciones Unidas sobre investigaciones acerca de la relación entre la pena de muerte y las estadísticas de homicidios, llevada a cabo en 1988 y actualizada en 1996, llegó a la conclusión de que "...la investigación no ha conseguido demostrar científicamente que las ejecuciones tengan mayor efecto disuasivo que la cadena perpetua. Y no es probable que lo consiga próximamente. En conjunto, las pruebas científicas no ofrecen ningún respaldo a la hipótesis de la disuasión".
No se debe dar por sentado que quienes cometen crímenes tan graves como el asesinato lo hacen después de calcular racionalmente las consecuencias. Con frecuencia, los asesinatos se cometen en situaciones en las que la emoción supera a la razón, o bien bajo la influencia de drogas o alcohol. Algunos perpetradores de delitos violentos son personas altamente inestables o mentalmente enfermas (...) En ninguno de estos casos se puede esperar que el miedo a la pena de muerte evite el crimen. Además, es muy probable que quienes cometen delitos graves de forma premeditada decidan seguir con sus planes a pesar de todo, convencidos de que no serán atrapados. La clave de la disuación en estos casos es aumentar la posibilidad de detección, arresto y condena (...)

¿No resulta necesario ejecutar a ciertos condenados para evitar que reincidan en sus crímenes?

Al contrario de lo que ocurre con la pena de prisión o reclusión, la pena de muerte involucra el riesgo de cometer errores judiciales que nunca podrán corregirse. Siempre exxiste el riesgo de ejecutar a condenados que sean inocentes. La pena de muerte no impedirá que repitan un crimen que en primer lugar nunca cometieron. También es imposible determinar si las personas ejecutadas habrían realmente repetido los crímenes de los cuales se las acusó. La ejecución significa quitar la vida de personas condenadas para evitar hipotéticos crímenes futuros, muchos de los cuales probablemente nunca se cometerían. Además, niega el principio de la rehabilitación de los delincuentes (...)
La solución ciertamente no se encontrará aumentando la cantidad de ejecuciones.

Pero, ¿quienes cometen un crimen aberrante o matan a otra persona no merecen morir?

No se puede utilizar una ejecución para castigar un asesinato. Un acto de esta naturaleza por parte del Estado es exactamente equivalente al deseo del criminal de ejercer violencia física contra su víctima. Además, todos los sitemas judiciales penales son vulnerables a la discriminación y los errores. No se puede concebir que ningún sistema sea o pueda ser capaz de decidir de forma imparcial, coherente e infalible quién debe vivir y quién debe morir. La conveniencia, las decisiones caprichosas y la opinión pública predominante pueden influenciar los procedimientos desde el arresto inicial hasta la decisión de último momento sobre la posible clemencia.
El punto principal con respecto a los derechos humanos es que son inalienables: son inherentes por igual a cada ser humano sin tener en cuenta su condición social, raza, religión u origen. No se puede despojar a una persona de sus derechos humanos aunque haya cometido un delito. Los derechos humanos se aplican no sólo a la mejor parte de una persona sino también a la peor, razón por la cual su función es proteger a todas las personas. Nos protegen de nosotros mismos.
Además, la experiencia demuestra que, siempre que se aplica la pena de muerte, algunas personas mueren mientras que otros que han cometido delitos similares o peores pueden salvarse. Los condenados que son ejecutados no son necesariamente sólo aquellos que han cometido los peores delitos, sino también aquellos que eran tan pobres que no pudieron contratar abogados experimentados que los defendieran o aquellos que debieron enfrentar a fiscales o jueces más severos (...)

¿Cómo pueden los estados abolir la pena de muerte si la mayoría de las personas está a favor de ella?

Las razones por las cuales existe un respaldo a la pena de muerte aparentemente importante entre el público en general pueden ser complejas y no tener ninguna base real. Si se informara plenamente a la opinión pública acerca de la realidad de la pena de muerte y su aplicación, es posible que muchos estarían dispuestos a aceptar su abolición. Las encuestas de opinión, que a menudo parecen indicar un apoyo aplastante a la pena de muerte, tienden a simplificar la complejidad de la opinión pública y el grado en el que dicha opinión se basa en la comprensión bien informada de la situación de la actividad criminal en el país, sus causas y los medios de los que se dispone para combatirla (...)
No se justificaría que un gobierno torturara a un prisioner famoso por sus crímenes o persiguiera a una minoría étnica impopular simplemente porque la mayoría de la opinión pública así lo exige. Durante siglos la exclavvitud fue legal y ampliamente aceptada. Su abolición se produjo tras años de esfuerzo por parte de quienes se oponían a esta actividad basándose en fundamentos morales.

¿La inyección letal es la forma más indolora y humanitaria que existe para matar a una persona?

Han surgido problemas en el uso de la inyección letal. Durante la primera ejecución en la que se aplicó una ineyección letal en Guatemala, el 10 de febrero de 1998, los que debían encargarse de aplicar la inyección letal a Manuel Martínez Coronado aparentemente estaban tan nerviosos (según se dice, en parte debido al llanto perturbador de la esposa e hijos del condenado) que tardaron mucho tiempo en colocar la cánula a través de la cual se administraría el veneno. Luego, un corte del suministro de energía eléctrica durante la ejecución hizo que el flujo de veneno se detuviera y el prisioner tardó 18 minutos en morir. Esta experiencia penosa se transmitió en vivo a través de la televisión estatal. En los EE.UU., se cometieron torpezas en una gran cantidad de ejecuciones realizadas mediante la inyección letal, como por ejemplo problemas cuando las venas del psirionero estaban en malas condiciones debido al abuso de drogas inyectables.

La inyección letal evita muchos de los efectos desagradables propios de otras formas de ejecución: mutilación y hemorragia en la decapitación, el olor a carne quemada de la electrocución, imágenes y/o sonidos perturbadores en la cámara de gas y la horca, el problema de que los ejecutados derequen u orinen involuntariamente. Por esta razón, es posible que este método sea menos desagradable para quienes llevan a cabo la ejecución. Sin embargo, la inyección letal aumenta el riesgo de que el personal médico se vea involucrado en ejecuciones dispuestas por el estado, violando así los principios establecidos de la ética médica.

Cualquier forma de ejecución es inhumana. Todos los métodos conocidos pueden ser dolorosos y tener sus propias características desagradables. Por otra parte, se debe tener en cuenta que la pena de muerte no abarca solamente los minutos que transcurren desde que el prisionero es retirado de su celda y es ejecutado, sino que el prisionero vive con la pena de muerte pendiendo sobre su cabeza desde el momento en que se lo condena hasta el momento en que pierde el sentido y muere.

La búsqueda de una forma "humanitaria" de quitarle la vida a una persona debe interpretarse como lo que es: el intento de que las ejecuciones sean más aceptables para quienes deben llevarlas a cabo, para los gobiernos que desean parecer más humanos y para la opinión pública en cuyo nombre se lleva a cabo la ejecución.

EL COSTO.

La pena de muerte es mucho más costosa que cualquier sistema en el que la pena máxima es la reclusión perpetua.

- Un estudio realizado en Nueva York estima que el costo de una ejecución es tres veces mayor que el de la reclusión o prisión perpetua.
- En Florida, cada ejecución le cuesta al Estado U$S 3,2 millones, en contraste con el costo de U$S 600.000 de la prisión perpetua.
- Estudios realizados en California, Kansas, Maryland y Carolina del Norte han llegado a la conclusión de que la pena capital es mucho más costosaa que mantener a alguien en prisión de por vida
Los mayores costos de la pena de muerte se producen antes y durante el juicio, no en los procedimientos posteriores a la condena. Aún si se abolieran estos procedimientos, el sistema de la pena de muerte seguiría siendo más costoso que cualquier alternativa.
- En el sistema de pena capital, los juicios se dividen en dos fases distintas: sentencia y determinación de la pena. En general, estas etapaas se ven precedidas por mociones especiales e interrogatorios adicionales para la selección de jurados.
- En los casos de pena de muerte, los costos de investigación son por lo general mayores, especialmente para la fiscalía.
- Estos costos se producen aún cuando en la mayoría de los casos en los que puede imponerse la pena de muerte se decide una pena distinta, y aunque un alto porcentaje de las condenas a muerte son anuladas en la primera apelación, exigida por la Constitución.
- En los casos de juicios penales en los que se puede exigir la pena capital pero el veredicto resulta ser oro más leve, o si la pena de muerte es revocada posteriormente, los contribuyentes deben pagar todos los costos adicionales de los procedimientos ejecutados antes y durante el juicio y además deben pagar el costo de la prisión perpetua del condenado, o los costos de un nuevo juicio (que a menudo resulta en un veredicto de prisión perpetua).

La pena de muerte desvía recursos que podrían ser aplicados para tomar medidas realmente efectivas contra el crimen.

(...)

martes, 14 de octubre de 2008

De la revista No Hay Derecho: "LA TORTURA NO EXISTE MI AMOR"

Es muy interesante el siguiente artículo, piensen que fué escrito y publicado en 1990... y 18 años después el tema lamentablemente sigue vigente, y lo que es peor algunos de sus oscuros protagonistas también (y los que no, fueron reemplazados por otros siniestros "referentes")
Recuerdo aquellos años en que estaba en 7mo grado de la escuela primaria, sólo me interesaba mi viaje de egresados a Villa Carlos Paz (con la empresa Sevitur) y ni me planteaba ser abogado.
También recuerdo muy clarito que, por aquel entonces, el Ingeniero Santos había fusilado a dos personas (decidiendo que su pasacassette era más importante que aquellas vidas), y que Patti se promocionaba confesándose públicamente como torturador para ganar adeptos en la opinión pública...

LA TORTURA NO EXISTE MI AMOR (*)

.
Por Carlos Cosarín y Alberto Santos Godino


Un subcomisario es la nueva estrella popular. A partir de haber “limpiado” Pilar, la gente honesta de la zona lo ha erigido como su nuevo salvador. Contra la corrupción y la delincuencia, Patti es la receta.

La tortura vuelve a ser protagonista de los debates callejeros. Pero como todos los aspectos de nuestra cotidianidad, su reciclaje es un símbolo más de los renovados bríos autoritarios. Ya no se trata de archivar los abusos de un gobierno de facto en un documento con poca repercusión editorial, sino de provocar una discusión absurda acerca de si atormentar es legítimo para resguardar la seguridad ciudadana. Como ya lo hicieran con el proyecto de pena de muerte, los medios masivos y los nostálgicos de Torquemada introducen temas de discusión cuyo planteo importa de antemano un retroceso. Mientras tanto, un eximio profesor que se precia de periodista, se plantea en público la más abstrusa de las hipótesis para relativizar una afirmación categórica, justificando lo injustificable.

Contra la noche de la inquisición, en 1764 el marqués de Beccaria en consonancia con las ideas del Iluminismo, alertaba sobre los abusos de quienes buscaban averiguar la verdad dislocando los huesos del acusado.

Ayer nomás, en el colegio nos enseñaron que ya la Asamblea de 1813 había desterrado todo tipo de salvajismo inquisidor. Sin embargo, esta proyección subdesarrollada de Dick Tracy ha servido para demostrar que en la Argentina de hoy cualquier cosa es discutible.

Como lo virtuoso está en el justo medio aristotélico, la estrategia consiste en prefijar los extremos del debate, luego “la reacción” es moderada, y antes de empezar a hablar ya todo está perdido. Extraviados en la hojarasca de la discusión oficial, cualquier intento por humanizar los métodos de persecución penal resulta extemporáneo.

Para la gente sensata el policía torturador no es un delincuente. Tampoco el honesto ingeniero, ni el honesto comerciante. El único delito es el delito contra la propiedad. El crimen no está determinado por la calificación legal, sino que pende del delgado hilo de quienes nos eligen los temas de esta polémica de bar. El ingeniero se dejó llevar, el subcomisiario hizo lo necesario para desarticular el crimen organizado, el comerciante se aflige al ver algunos políticos y miembros de la justicia más preocupados por los derechos humanos de los delincuentes que por los de las víctimas (de las declaraciones del Presidente de la Cámara Argentina de Comercio). El imaginario social sólo reconoce un tipo de delincuente: aquel que ingresa en la finca privada, aquel que asesina sin ninguna legitimación estatal o paraestatal.

De nuevo la seguridad justifica. Otra vez la razón de estado, aunque tenga el tamaño de un pasacassette, habilita la violencia. La tortura no debe ser tema de discusión y sin embargo la estamos discutiendo, trágico destino el tener que insistir en la dignidad del ser humano. Nos damos el lujo de permitir que un policía reconozca que para esclarecer un delito es necesario que se cometan varios más sin siquiera saber cómo defendernos. Nosotros nos habíamos propuesto debatir sobre el aniquilamiento del sistema penal, nos vemos obligados a volver a descalificar lo indefendible. El tener que pelear esta guerra ya significa una derrota.


(*) Publicado en la revista “No Hay Derecho”, s./ed., Año 1, N°2, Diciembre de 1990, p. 14


Pueden ver también el artículo en el blog de uno de los autores de la revista NHD original, clickeando ACÁ (obviamente me refiero a Bovino)

jueves, 18 de septiembre de 2008

Un mail peligroso que anda dando vueltas!!!


Un enfoque distinto en la justicia carcelaria


Recibido de EE.UU. Cita: 'A aquellos entre ustedes que no saben quién es Joe Arpaio, les indico que es el sheriff del Condado de Maricopa, en Arizona, y sigue siendo reelecto período tras período.'
He aquí las razones:

El sheriff Arpaio creó el campamento de carpas carcelario para evitar que Arizona gastara decenas de millones de dólares en la construcción de otro complejo carcelario.
Ha bajado el costo de la vianda a 30 centavos y les cobra a los presos por su comida.Ha prohibido fumar y mirar revistas pornográficas en las cárceles y ha retirado los aparatos de entrenamiento y levantamiento de pesas, y ha cortado todo espectáculo cinematográfico, exceptuando películas clase 'G'. Dice:'Están en la cárcel para pagar una deuda con la sociedad, no para criar músculos y asaltar a gente inocente cuando dejen la prisión'.
Inició cuadrillas encadenadas para que los internos realicen trabajos en proyectos del condado y la ciudad, ahorrándole dinero al contribuyente. Entonces instauró las cuadrillas encadenadas de mujeres, para que no lo acusaran de discriminación.Cortó la televisión por cable hasta que se enteró que una orden de la Corte Federal exigía proveer con televisión por cable a las cárceles. Volvió a conectar la televisión por cable, pero sólo permite el canal Disney y el canal meteorológico. Cuando le preguntaron por qué conectaba el canal meteorológico, dijo: 'Así estos turros sabrán como será el tiempo cuando trabajen en mis cuadrillas encadenadas'. Cortó el café porque tiene cero valor nutritivo y es por eso un derroche del dinero de los contribuyentes. Cuando los internos protestaron, les dijo: 'Esto no es el Ritz Carlton. Si no les gusta, no vuelvan'. También adquirió la serie de clases de historia de Newt Gingrich, que transmite en las cárceles. Cuando se le preguntó si también transmitiría las clases de historia de un autor demócrata, contestó: 'Si la serie dice la verdad, sería bienvenida, y hasta podría explicar por qué el 95 % de los presos que llenan mis cárceles están allí en primer lugar'.Las temperaturas en Phoenix fueron más altas que de costumbre ( 43ºC , un nuevo récord alcanzado el 2 de junio de 2007). Associated Press escribió que aproximadamente 2.000 internos alojados en un campamento de carpas rodeado por alambrados de púa fueron autorizados a despojarse de sus ropas y quedar vestidos únicamente con sus calzoncillos color de rosa provistos por el gobierno..

El día miércoles se escuchó comentar a los internos vestidos con calzoncillos rosados en las carpas, donde las temperaturas llegaron a 53 ºC: 'Esto es el infierno, estamos adentro de un horno', se quejó Ernesto Gonzales, con dos años de condena cumplida y diez más para cumplir, 'es inhumano'. Joe Arpaio, que obliga a sus presos a vestir de rosado y comer sándwiches de mortadela, no es condescendiente en absoluto: 'Los criminales deberían ser castigados por sus crímenes – no vivir a todo lujo hasta que les llegue la libertad condicional, sólo para que salgan a cometer más crímenes y volver para vivir a costas del contribuyente y disfrutar de cosas que los mismos contribuyentes no pueden afrontar para sí'. El mismo día les dijo a los internos que se quejaban por las temperaturas en las carpas: 'Tenemos entre 48 ºC y 54 ºC en Irak, nuestros soldados allí también viven en carpas, caminan todo el día bajo el sol cargados con sus pertrechos de guerra, encima les disparan y ellos no han cometido ningún crimen, de modo que cállense la boca'. ¡Adelante, sheriff! Si todas las prisiones fuesen como las suyas habría muchos menos crímenes y no estaríamos en la situación actual de emergencia carcelaria por falta de espacio. Si les gustó, reenvíenlo Si no les gustó, bórrenlo. Al margen: El sheriff Joe fue recientemente reelecto como sheriff del condado de Manicopa, Arizona.

Tendrá este gringo algún parentesco con Mauri !!!!