domingo, 26 de abril de 2009

Sobre la importancia de la discusión...

Por CP

“Una velada en que todos los presentes estén absolutamente de acuerdo es una velada perdida”
(Albert Einstein)



Suele ser habitual escuchar a alguien decir algo así como que "en reuniones sociales no se habla ni de política ni de religión"... yo al menos lo escucho bastante seguido (será tal vez que me lo dicen porque suelo ser proclive al debate, a la discusión de ideas... tal vez porque opino sobre cuestiones que incomodan... o tal vez porque digo pelotudeces)

Suele ser habitual también escuchar decir, en un tono que pareciera ser un tanto despectivo, que alguien "es un idealista"... al menos a mí me lo han dicho unas cuantas veces (¿será tal vez porque efectivamente tengo ideales?... porque de ser así, se agradece el cumplido)


El problema es que, temo, ello se debe a que nuestras sociedades han perdido dos cosas fundamentales (tal vez muchas, pero en lo que aquí respecta...): la ideología y la discusión; obviamente me refiero a discusiones dotadas de cierto contenido ideológico y de cierta profundidad de razonamiento, y no a discusiones en torno al partido del domingo o a quién contestó con mayor dureza en una trifulca suscitada en "Bailando por un sueño" (que sólo son las que lamentablemente ocupan el espacio de debate dejado por las primeras).

En efecto, cada vez se discute menos, y las precarias y superficiales discusiones que aún se escuchan carecen de profundidad de reflexión; podría decirse que vivimos en una época con una alarmante carencia de ideología y con un alarmante rechazo a la discusión, una época banal que es producto de un gran "vaciamiento ideológico"...
Desde luego, entiendo que la ideología es algo positivo... algo deseable y hasta vital para cualquier sociedad. Y lo mismo podría decirse de la discusión. Es que ambas (ideología y discusión) se complementan de un modo tal que cada una de ellas sin la otra carece de toda la trascendencia que juntas tienen para una sociedad. La ideología vendría a ser, a mi entender, la "energía" que enciende y mantiene en marcha al "motor" de la discusión, y a su vez ese "motor -discusión-" es el que permite que se genere más de esa "energía -ideología-" (y viceversa)... ese es el círculo virtuoso que se genera cuando se discuten ideas, y que a menudo se ve interrumpido por vaciamientos ideológicos y/o discusiones silenciadas...

Podría decirse que la dinámica de retroalimentación "ideología-discusión-ideología" es el motor que mantiene en movimiento a la sociedad rumbo a su progreso, a su perfeccionamiento, a su acercamiento a la "utopía".

["Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar" -Eduardo Galeano-]

De ser esto así ¿cómo llegó nuestra sociedad a tratar a estas dos virtudes en forma despectiva, al punto de instalar un auténtico tabú en torno a ellas?. Muchas hipótesis se mezclan en mi cabeza, pero no puedo (o no me animo) a arriesgar una respuesta definitiva.

Pero, amén de ello ¿qué podríamos esperar de una sociedad como la descrita, en la que no está bien visto pensar y tener ideales y en la que quien se anima a hacerlo es silenciado porque también está mal visto debatir?

Seguramente, en tal sociedad la palabra sería monopolio de unos pocos "opinólogos", manipuladores de información y de opiniones, que repaldados por los medios masivos de comunicación lograrían fácilmente que las masas piensen (sin capacidad crítica alguna) lo que se pretende que piensen. Tal sociedad se vería privada de las virtudes del debate y de las ideas, de la contrastación de hipótesis y de opiniones, y por lo tanto impedida de refutar lo que le es transmitido y de indagar respecto de lo que le es ocultado...

Para cerrar esta desordenada defensa de la discusión y de las ideas, me pareció interesante reproducir un fragmento de un discurso de John F. Kennedy, pronunciado ante la American Newspaper Publisher Association el 27 Abril de 1961 en el Waldorf Astoria:


"Sin debate, sin crítica, ninguna administración y ningún país puede sobrevivir. Es por eso que el legislador ateniense Solón decretó que un ciudadano que escapaba de las controversias cometía un crimen. Y es por eso que la prensa fue protegida aquí por la Primera Enmienda de la Constitución. Es el único negocio protegido constitucionalmente. Y no lo está principalmente para divertir y entretener. No lo está para enfatizar lo trivial y lo sentimental. No está protegida para 'dar al público simplemente lo que este quiere', sino para informar, para enardecer, para hacer reflejar, para mostrar nuestros peligros y nuestras oportunidades, para indicar nuestras crisis y nuestras opciones, para liderar, moldear, educar e incluso a veces, para hacer enojar a la opinión pública..."

4 comentarios:

ABovino dijo...

Maravilloso lo suyo, Don Cristian.

Abrazo,

AB

Cristian Penna dijo...

Muchas gracias por el cumplido Don Alberto. A veces cuando uno alcanza cierta graduación alcohólica en sangre se inspira...
Un abrazo
Cristian

El Tolo....de la gente. dijo...

Buena el intento de humildad, pero realmente es muy interesante lo que decis. No se cuando hemos girado hacia el tabu de la discusión pero lo cierto es que esta dificil discutir, no solo sobre temas "importantes", sino cualquier tipo de discusión. Automaticamente uno (o su interlocutor) se vuelve en un "otro" y se pasa facilmente de discutir la idea a etiquetar a quien dice.
Asi, por ejemplo, si uno intenta debatir sobre politica, automaticamente se convierte en un facho o un zurdito, o si debate de derecho, es un garantista o represor, y asi.
Creo que estamos en un momento de dialectica informatica, dominados por ceros y unos.

Saludos!

Meursault dijo...

La verdad que muy bueno! Y también muy acertado el comentario de "El Tolo".
Hoy la discusión ha cedido su lugar a la simple etiquetación.
Y así es en todo. No se pueden discutir ideas, sólo se habla para que a uno le metan una denominación y a otra cosa.
Y ni hablar de las chicanas infantiles que se escuchan a diario. Si uno intenta lejanamente simpatizar -en política- con algún principio socialista, inmediatamente saltan con el "ah, es muy fácil decir eso, cuando vos tenés una casa o un auto propio".
Similar para el tema derecho "Ah, quiero ver qué opinás si te matan a vos a un hijo".